A cualquier aficionado a las carreras le gusta la velocidad. Cada vez que vemos a los pilotos prepararse para competir en máquinas diseñadas para volar sobre el asfalto, el gusanillo se nos retuerce en el estómago. Sabemos que podemos probar, pero es un hobby demasiado caro.

Para los elegidos que llegan a competir de manera profesional, esa pasión por el automovilismo se convierte en un trabajo, y en una forma de vida.

La NASCAR, creada hace más de 60 años, sigue manteniendo su filosofía inicial. Cualquier piloto que participa en una carrera tiene una recompensa económica.

Lógicamente, para lograr eso alguien ha tenido que ofrecer ese dinero antes, y por supuesto, querrá recibir algo a cambio. Por lo tanto, el premio que recibe cualquiera de los pilotos que participan en una carrera de la NASCAR procede de varias fuentes.

Como en cualquier deporte seguido por millones de aficionados, la mayor fuente de ingresos proviene de los canales de televisión, que pagan fuertes sumas para tener los derechos y poder emitir las carreras. Esos canales rentabilizan su inversión vendiendo publicidad durante la emisión.

Parte del dinero recibido por la NASCAR para retransmitir una determinada carrera se queda en el circuito donde se disputa, ya que la empresa propietaria de la pista debe costear su mantenimiento, las medidas de seguridad, y otros gastos básicos para el buen desarrollo del espectáculo. Según algunas fuentes, el circuito se embolsa hasta un 65% de los ingresos de retrasmisión de la carrera. De los ingresos por televisión, sólo una pequeña parte  se dedica a premiar a los pilotos.

La suma principal de dinero destinada a premiar a los pilotos procede de los patrocinadores, pero el hecho de ganar no significa que el piloto vaya a recibir el premio. Para eso deberá llevar hasta el victory lane los colores y la marca del patrocinador.

El premio gordo lo recibe el ganador, siendo obviamente el mayor incentivo para ganar, pero hay muchos premios menores durante la carrera, por cosas como lograr la vuelta rápida, o liderar el mayor número de vueltas.

De hecho, en ningún caso un piloto que no sea el vencedor de la carrera recibirá un premio mayor que el ganador, ya que en el sistema de premios que emplea la NASCAR, un equipo obtiene beneficios por métodos que van mucho más allá de la posición en la que termine el piloto. Si un equipo utiliza los productos de un determinado patrocinador, recibirá una recompensa. Si es el que mejor lo está haciendo durante la temporada, o si es el que más ha mejorado respecto a la temporada anterior, también tendrá premio.

Cada equipo tiene su plan particular para obtener la mayor cantidad de dinero posible. En todos los planes ganar es lo principal, pero la NASCAR distribuye el dinero entre los diferentes equipos de muchas maneras.

Los equipos que se encuentran dentro del circulo de ganadores, son los 10 mejores equipos de la temporada pasada, mas 2 invitados. Esos equipos reciben dinero de la NASCAR sin importar cómo terminen la carrera.

Además del plan anterior, existen numerosos sistemas de premios por los que la totalidad de los equipos obtienen beneficios. Todos son complicados, pero básicamente dependen de los puntos obtenidos, del tiempo que lleven compitiendo, y de lo bien que lo hayan hecho. La NASCAR no da a conocer cómo funcionan estos sistemas.

¿Por qué se distribuyen los premios de esta forma tan compleja? Simplemente para que en cada carrera de la temporada todos los equipos tengan algo interesante por lo que luchar, y por lo tanto, ofrecer espectáculo a los aficionados.

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