Tanto en la pista como por televisión, parece que en la NASCAR no hay nada que no se patrocine. Los coches van cubiertos de logotipos y pegatinas, los pilotos van parcheados con los colores de distintas marcas de la cabeza a los pies, y cada carrera ha sido preparada para ti por una compañía u otra. La razón de todo ello la conocemos, pero ¿hasta qué punto es tan importante?

La NASCAR ha mantenido una estrecha relación con empresas patrocinadoras desde los años 50 y 60. Entonces, a los pocos patrocinadores que había ni se les ocurría poner sus logos en los coches, y prácticamente todos eran negocios muy cercanos al piloto.

Todo cambió en 1972, cuando R.J. Reynolds compró los derechos del nombre de la máxima categoría, que pasó a denominarse las Winston Cup Series. Poco después, el coche azul claro nº 43 de Richard Petty era patrocinado por STP, y se abría la puerta a la entrada del resto de empresas de alcohol y tabaco que durante años mantuvieron este deporte. Hoy en día, ante la prohibición de la publicidad tanto de tabaco como de alcohol, otras grandes empresas se hacen cargo del sustento de los equipos.

Dado que de las 3 series nacionales, la Sprint Cup es la más importante, nos centraremos en ella para averiguar cómo se reparte el dinero entre los diferentes patrocinios.

En principio, ser el patrocinador principal de las Series cuesta millones de dólares, lo que hace que abonar 500.000$ por el patrocinio de una sola carrera no sea un desembolso demasiado grande.

Ser el principal sponsor de un equipo de la Sprint Cup puede suponer un desembolso de entre 350.000$ y 500.000$ por carrera. Aún así, lo normal es tener un patrocinador principal durante toda la temporada, lo que da derecho a elegir los colores y la decoración del coche, poner su logo en los lugares más visibles, y utilizar al piloto para anuncios publicitarios o en diversas promociones. También es posible ser el patrocinador principal en una sola carrera, lo que supondría pagar los 500.000$ de coste, y tener derecho a cambiar la apariencia del coche sólo en esa ocasión.

Uno de los mayores gastos de los equipos actualmente es el combustible, y no solamente para la carrera. Cada equipo tiene al menos un coche, un equipo completo de mecánicos, y por supuesto un piloto. A todo esto hay que añadirle un propietario, un equipo de gestión, y todas las herramientas y vestuario necesarios para trabajar.

Para mover todo esto hacen falta 2 enormes camiones, que beben combustible para desayunar, comer y cenar, y cada parada en la gasolinera ronda los 1000$ de desembolso.

Sunoco, la empresa suministradora de combustible para la NASCAR, lo hace de forma gratuita el fin de semana de carreras, pero en los test que todos los equipos deben efectuar para preparar sus máquinas en circuitos diferentes, el combustible debe comprarse, y eso le cuesta a cada equipo una media de 350$ cada día de rodaje.

El piloto normalmente vuela de pista en pista, lo que es bastante caro. A veces viaja en autobús, lo que prácticamente es igual de caro, pero el coste de todo eso no lo paga el equipo. En la NASCAR todo es negociable, por lo que de la manutención del piloto también se encarga su sponsor, que le paga tanto el sueldo como los gastos de viaje y dietas. Para ello, el piloto estará disponible para un número determinado de apariciones en anuncios y actos promocionales.

Los pilotos reparten las ganancias obtenidas en las carreras con el equipo, por lo que ganar carreras importantes, como la Daytona 500, es un gran aliciente para todos.

La colocación de los adhesivos en los coches también tiene su precio, dependiendo del lugar en el que vallan adheridos.

El logotipo en el capó pertenece al patrocinador principal, que también elegirá los colores y el diseño del propio coche y del vestuario del equipo. El resto del espacio es negociable, y normalmente se llena con adhesivos de patrocinadores secundarios, que llenan con sus marcas los parachoques y las zonas cercanas a las ventanas. En estos espacios la colocación también es importante, por lo que el coste también es variable. En todo caso, mantener este tipo de patrocinio supone alrededor de 1,5 millones de dólares al año.

Las zonas debajo de las ventanas traseras son las más caras, lógicamente después del área del capó. Mantener el nombre de la compañía en esa zona durante todo el año supone un gasto de unos 500.000$ al año. Otras zonas, como la parte de la carrocería entre las 2 ventanas laterales, son más asequibles, y tienen un coste de unos 200.000$ al año por cada logo.

Como en casi todo lo que rodea a la competición, la NASCAR es muy estricta también con respecto a este tema, y no permite que los coches sean pegatinas ambulantes. Por ello se permite la presencia de productos en la pista. Por ejemplo, a los pilotos se les paga un dinero para que beban una u otra marca de bebidas (sin alcohol, por supuesto) delante de las cámaras, y por nombrar a sus sponsors durante las entrevistas.

Todo este gasto debe ser rentable para las compañías que gastan las grandes sumas de dinero que cuesta el patrocinio. La semana que viene veremos que obtienen a cambio.

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