Es difícil ser jefe de equipo en la NASCAR. Las pistas de tierra y la generación de pilotos herederos de los contrabandistas de alcohol quedaron muy atrás. En el siglo XXI, la NASCAR se compone tanto de ciencia como de deporte. Hoy en día, todo lo que rodea la competición está fabricado utilizando la más avanzada tecnología: desde los 100.000 asientos de las gradas hasta los sistemas inalámbricos de comunicación entre los pilotos y sus jefes de equipo.

De hecho, algunos de los materiales que se utilizan para proteger al piloto en el cockpit de las altas temperaturas han sido desarrollados por la propia NASA. Pero esto es sólo un pequeño ejemplo de las innumerables modificaciones que sufre un Stock Car para ser el más rápido y lograr aventajar a sus rivales. La más leve modificación puede alterar en gran medida el comportamiento del coche a las altas velocidades a las que se rueda en la pista. Y el estado de la pista es, precisamente, otro de los factores claves para lograr el máximo rendimiento.

Cualquier aficionado a la NASCAR sabe que todos los óvalos son diferentes. Algunas pistas, como el Indianápolis Motor Speedway, derriten hasta el neumático más duro. El Atlanta Motor Speedway es el circuito más rápido del campeonato, por lo que los equipos deben sacarle al coche la máxima potencia para tener una pequeña ventaja.

Todos esos factores deben haberse tenido en cuenta por el jefe de equipo antes de cada carrera, incluso la manera en la que el estado físico de la pista varía durante la misma. En el momento en el que 43 coches de casi 800 caballos ruedan a unos 250 km/h por un tramo de pista de 800 metros, se transferirá mucha energía a la superficie del circuito, por lo que esta sufrirá irremediablemente algún tipo de cambio.

Todas las pistas de la NASCAR sufren variaciones durante las carreras, pero las más pronunciados ocurren en las superficies de asfalto. Esto es muy significativo, ya que 28 de los 31 circuitos oficiales de la NASCAR son de asfalto; los otros 3, por el contrario, son de cemento.

Mientras el cemento posee características físicas que lo mantienen inalterable, el asfalto es un material visco elástico (más líquido que sólido). El asfalto es un subproducto que se obtiene en las torres de destilación de las refinerías, por la fragmentación del crudo para obtener combustible. A temperatura ambiente, es un material sólido.

Pese a no tener punto de fusión, a las altas temperaturas que se alcanzan en pista debido a la fricción, el asfalto puede empezar a comportarse más como un líquido que como un material sólido.

Cuando un neumático rueda sobre una superficie, lo hace aplicando la fuerza transmitida por el motor. Esta fuerza empuja el coche hacia delante, mientras que la fricción de rodadura empuja en dirección opuesta, generando una temperatura, que a su vez disminuye la viscosidad del asfalto, haciéndolo más líquido que sólido. Debido a esto, la pista se vuelve aceitosa y resbaladiza, lo que dificulta mucho el manejo del coche, especialmente en las curvas (esa es la razón por la que las curvas del Martinsville Speedway son de cemento, y las rectas de asfalto).

Cuando la capa superficial se derrite y desaparece, el agregado del asfalto entra en contacto con los neumáticos, lo que provoca otro de los cambios físicos que ocurren durante la carrera. Por efecto del rozamiento entre la goma y el agregado, aumenta la temperatura del neumático y éste se vuelve más maleable, deteriorándose más rápidamente de lo normal, llegándose incluso a pegar pequeñas tiras de goma en la superficie de la pista.

La cantidad de goma depositada depende del tipo y la edad del agregado. En el Darlington Raceway, por ejemplo, como agregado se usaron conchas de mar, por lo que es sobradamente conocida su eficacia para comerse los neumáticos.

El paso de 43 coches por la misma trazada produce mucha goma adherida a la superficie, lo que acaba siendo beneficioso para los pilotos al mejorar la tracción de los neumáticos.

Como todos sabemos, esa goma no se deposita para siempre. Cualquier chaparrón puede eliminarla y devolver a la pista sus características originales.

Pero no importa, lo único que hay que hacer es rodar otra vez, y al cabo de unas cuantas vueltas los pilotos volverán a derretir el asfalto.

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