Si empiezas a leer esto sentado ante un ordenador en Ciudad Juárez o sus alrededores, puede que durante unos segundos el título de este artículo te lleve a pensar que vamos a hablar de su famoso Moto club. Pero no van por ahí los tiros…

Desde 1997, Good Year Tire & Rubber Company es el único suministrador de neumáticos para las tres principales divisiones de la NASCAR: la Camping World Truck Series, la Nationwide Series y la Sprint Cup. Pese a las diferencias que existen entre las tres categorías, los participantes en cada una de ellas deben calzar sus bólidos con los Good Year Racing Eagles.

Hasta el año 2012, la marca estadounidense posee la exclusividad en el suministro de neumáticos, y la NASCAR ya ha expresado su voluntad de no permitir a más de un fabricante participar en el negocio. Sus directivos creen que una rivalidad entre fabricantes de neumáticos derivaría en una guerra, y una de las situaciones que la NASCAR quiere evitar a toda costa es que, debido a esa guerra, alguno de los fabricantes llegue a suministrar gomas poco seguras como resultado de llevar su tecnología al límite.

Los Good Year Racing Eagles son uno de los muchos componentes que permiten a los coches de la NASCAR rodar tan rápido y tan pegados a la pista. Comparten muchas características con los neumáticos de calle, aunque por supuesto varios de sus componentes son totalmente diferentes.

Una importante parte del trabajo de Good Year se realiza conjuntamente con los miembros del departamento de investigación y desarrollo de la NASCAR, además de la labor realizada junto a cada equipo. El hecho es que durante cada fin de semana de un evento de la Sprint Cup, Good Year aporta más de 2000 neumáticos.

El fabricante trabaja con la NASCAR en el desarrollo de los neumáticos para cada una de las 3 categorías principales. Cuando Good Year prueba los nuevos compuestos fabricados, elige a varios pilotos de cada una de las 4 marcas que participan en el campeonato, y los cita en alguno de los circuitos en los que se emplearán esos neumáticos, para poder obtener los datos necesarios para confirmar su correcta fabricación.

Cada piloto designado acude con todo su equipo, para trabajar con Good Year durante una o varias jornadas. Los ingenieros de la fábrica recogen toda la información necesaria para facilitar a los químicos determinar qué compuesto es el mejor para esa determinada pista.

En la sede central de Good Year, situada en Akron, Ohio, los ingenieros deciden qué compuesto llevarán a cada circuito. Cada pista tiene una superficie única, por lo que Good Year desarrolla neumáticos que se adecuan a las características de cada una. Compuestos que tienen un grip excepcional en superficies de cemento, como puede ser la pista de Dover, pueden tener un agarre muy pobre en una pista de asfalto, como la del Las Vegas Motor Speedway.

Es muy importante para Good Year encontrar el compuesto adecuado para poder fabricar un neumático competitivo.

Una vez decidido el neumático adecuado para una determinada pista, Good Year utiliza una máquina especial para montarlos en la llanta y equilibrarlos.

A cada neumático se le adhiere un adhesivo que contiene toda la información necesaria para realizarle un seguimiento exhaustivo, por si durante la carrera ocurre algún tipo de problema. En ellos se incluye desde el tipo de compuesto, hasta el código y la secuencia numérica del mismo. Los equipos no retiran la pegatina de los neumáticos antes de colocarlos, por lo que durante las paradas en boxes, es fácil apreciar su presencia.

Una vez listos, los equipos pueden aprovisionarse de ellos. Tanto en la Camping World Truck Series como en la Nationwide Series, el número de neumáticos por equipo está limitado, mientras que en la Sprint Cup no existe tal límite.

Cada equipo tiene su especialista en neumáticos. Éste se encarga de revisarlos y regular las presiones de aire, aunque no les está permitido modificarlos de ninguna manera. La única variación que los equipos pueden hacer en la rueda ya montada es aumentar o disminuir las presiones, con el objeto de mejorar el manejo del coche. Una pequeña variación en la presión puede suponer una enorme diferencia durante la carrera.

La próxima semana veremos como se comportan las águilas durante la competición.

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