Detrás de cada superestrella de la NASCAR nadie duda que hay un buen jefe de equipo, un buen coche, buenos recambios, y mejores patrocinadores. Pero una pieza vital del puzzle para que ese piloto obtenga buenos resultados es el siempre olvidado spotter.

El spotter es un miembro del equipo que se sitúa en la parte más elevada del circuito (normalmente en la terraza superior del edificio de la tribuna principal), y desde su posición controla cada palmo de la pista, para poder indicar al piloto lo que ocurre a su alrededor en cada momento.

Escuchando la radio de cualquier equipo durante una carrera, nos damos cuenta de que el 80% del tiempo la voz que se escucha es la del spotter. Son la voz desde el cielo del cada piloto.

Actualmente, con las mejoras a nivel de seguridad en la NASCAR, la visibilidad de los pilotos se ha visto reducida, debido al diseño de los asientos, cascos, HANS, y redes para las ventanas, por lo que deben confiar ciegamente en la voz que les habla dentro del casco para maniobrar de forma segura en la pista. Los spotters le dicen al piloto constantemente donde se encuentran los demás coches, y deben prevenirlos al instante de cualquier incidente. En circuitos como Daytona o Talladega, donde los pilotos ruedan pegados unos a otros, los spotters hablan por radio la carrera entera, proporcionando información a sus pilotos.

La confianza que un piloto debe depositar en su spotter es enorme. Un error por parte del spotter puede suponer desde una carrera arruinada, hasta coches destrozados y pilotos heridos, por lo que el binomio piloto-spotter debe ir más allá de una simple relación entre compañeros de equipo. Muchos de estos binomios llevan funcionando muchos años. El ejemplo más claro podría ser el de Ryan Newman, ganador de la última prueba disputada en Phoenix, y su spotter, con el que tiene una especialmente estrecha relación, ya que da la casualidad de que también es su padre.

La labor del Spotter no se limita a indicar el camino al piloto, sino que además deben calmarlo o encenderlo (según las circunstancias de carrera), informarle acerca de las trazadas de los rivales, y proporcionar toda la información técnica posible. Por eso, muchos expilotos de la NASCAR siguen involucrados a este deporte actualmente como spotters.

Otra información importante que proporciona el spotter es lo que hacen los demás equipos a la hora de entrar a boxes, ya que los jefes de equipo no ven lo que sucede a lo largo del pit lane. El spotter se convierte en la mayor fuente de información acerca de las estrategias del resto de los equipos.

Conocer lo que ocurre dentro del coche también es fundamental para el spotter. Debe tener constancia en cada momento de los interruptores que tiene accionados o apagados el piloto (como pueden ser los ventiladores para los frenos), y deben conocer exactamente la reglamentación y las velocidades permitidas en cada circuito.

Aparte de estar en contacto con el piloto y los miembros de su propio equipo, el spotter también está al tanto de la radio de control de carrera de la NASCAR, para conocer los avisos en cuanto a posiciones en pista, banderas amarillas, suciedad en pista, o cualquier otra instrucción del director de carrera.

Hoy en día, la labor del spotter es tremendamente complicada, y lleva consigo una gran responsabilidad. No todo el mundo es capaz de realizar su labor, ya que se necesita un alto grado de concentración durante todo el tiempo que dura la carrera. Cualquier despiste puede ser fatal, y puede echar por tierra el trabajo de todo el equipo, o mucho peor, puede provocar que alguien salga herido.

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